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17 de agosto de 2016

Morir no es tan fácil

Una sala de disección de cadáveres donde Patrick, un joven con síndrome de Asperger, estudia anatomía.

Otra sala, esta vez la de un hospital, donde personas en coma yacen ni vivos ni muertos, como varados entre dos mundos.

Un enfermo en coma que ve el mundo a su alrededor pero no tiene forma de comunicarse con él.

Tracy, una enfermera pechugona e interesada que solo busca pescar un buen marido (léase «rico») entre quienes acuden a visitar a sus familiares en coma.

La espiral de alcoholismo en el que una madre, la de Patrick, lleva años sumida.

Y un cadáver que intenta «gritarle» a todo el mundo que en realidad murió asesinado.

Hay que admitir que la trama no parece muy alegre, pero en realidad Belinda Bauer aborda estos temas tan delicados con un fino humor macabro a través de varias voces que dotan a la narración de gran dinamismo: la inocencia y franqueza de Patrick, que tiene Asperger y pretende utilizar las clases de anatomía para ver qué hay más allá de la muerte; el miedo de Sam, que acaba de despertar del coma y se pregunta quién es esa mujer que llora a los pies de su cama; el ombliguismo de Tracy, una enfermera poco interesada por los enfermos, pero que saca hasta su última arma de mujer para conquistar a ese pobre hombre que llora a su mujer en coma; Sarah, la madre de Patrick, que no tiene fuerzas para levantarse cada mañana de la cama y enfrentarse al día a día con su hijo. Y Meg, compañera de Patrick en las clases de anatomía que hace todo lo posible para acercarse a él pese a las reticencias del chico a todo contacto físico o emocional.

Este libro me tocó en un concurso (vamos, que se presentó en mi lista de pendientes sin haberlo elegido yo), y lo único que sabía de él era una cita que había en la contra: «Desde el principio tendrás la sensación de estar leyendo algo completamente nuevo». Yo pensé que eso estaba por ver —los departamentos de marketing siempre están ahí tratando de hacer su trabajo—, pero me he llevado una sorpresa al ver que la historia sí tiene un punto original. Quizá no por el tema del Asperger (esta novela se ha comparado mucho con El curioso incidente del perro a medianoche), pero sí por el tema de la sala de disecciones y la sala de los pacientes en coma.

Se trata de una novela de misterio cuyo trasfondo es la comunicación, o más bien la falta de ella: Patrick tiene problemas para entender a los demás y, lo que él ve lógico, para quienes lo rodean no lo es tanto. Sam es un paciente en coma en buen estado mental, pero incapaz todavía de hablar y preguntarle a alguien todas las dudas que le asaltan desde que se despertó del coma. La madre de Patrick apenas se comunica ya con él, y a su hijo le exasperan las continuas obviedades que ella dice cuando trata de entablar conversación. Y la propia evolución de Patrick, que poco a poco sale de su cascarón, aprende a interpretar las reacciones de los demás y siente por primera vez los subidones de adrenalina que le da estar viviendo por primera vez.

Por otra parte, no olvidemos que la novela se desarrolla en buena parte en una sala de disecciones y no se corta en dar detalles, con lo cual quizá algunos fragmentos no sean del agrado de todo el mundo. No obstante, hay que decir que están narrados con ese fino humor macabro que comentaba antes y por eso se hacen más digeribles. En ese sentido, este es el tipo de libro con detalles gore pero un trasfondo en cierto modo amable que me hubiera encantado leer con 17 años.

Mi impresión final ha sido muy positiva: me lo he pasado muy bien con esta lectura. Una pega es que quizá el malo confesó con demasiada facilidad (no me pareció del todo bien hilada esa parte), y lo mejor del libro es sin duda el final, donde aparecen un par de vueltas de tuerca que no vi venir para nada y me dejaron con la boca abierta. ¡Sobre todo el final de la historia de Tracy Evans!

Por cierto, la traducción de Julia Osuna y la edición de Roca Editorial son muy buenas. Me suelo fijar mucho y me han encantado muchos de los giros de vocabulario que han escogido. Siempre es de agradecer y es justo reconocerlo cuando las editoriales hacen bien su labor.


1 de agosto de 2016

Dile a Marie que la quiero

Dile a Marie que la quiero es una novela articulada en torno a la Segunda Guerra Mundial y que gira en torno a una historia de amor, la de Mathilde, una joven aristócrata que vive entre algodones en Berlín, y Erik, un actor judío. Repudiada por su familia por haberse casado con un judío, Mathilde decide abandonar su vida acomodada por amor y ambos emprenden la huida; a partir de ahí, a través de su historia se narra la persecución, las humillaciones y las penurias a la que se vieron sometidos los judíos durante toda la guerra. Con el tiempo nace una hija del matrimonio, Marie, que servirá de hilo conductor del resto de la historia, entretejida con las vidas de otros muchos personajes. Se trata de una novela emocionante, que mantiene al lector en vilo y que no se corta a la hora de relatar las crudezas de la guerra.

Entre los puntos positivos de este libro está la prosa ágil, clara y muy amena de Jacinto Rey; se nota que está muy documentada, pero no abruma al lector con datos, y además explica bien todos los personajes y hechos históricos. Los capítulos son muy breves, con lo que se lee bastante rápido. Por último, la edición de Suma de Letras me ha parecido muy buena; he encontrado el texto prácticamente impecable.

A mí, sin embargo, no ha llegado a convencerme: por un lado la guerra no es mi tema favorito (puesto que no dejo de pensar que todo lo que cuenta la trama pudo haber ocurrido perfectamente y no disfruto mucho durante la lectura). Por otro lado, este es el típico libro en el que «los buenos» sufren prácticamente hasta la última página, y ese tipo de libros cada vez me gustan menos (pero entiendo que son gustos totalmente personales). También le criticaría que algunos giros de la trama no me han parecido nada creíbles, sobre todo a medida que el libro avanza y llegamos al final. Y, por último, el final no me ha gustado nada. Lo dejo ahí para no destriparle la trama a nadie, pero no, me ha dejado un sabor agridulce. Y eso que ya sabemos lo que pasa desde el primer capítulo...

De todas formas, independientemente de mis gustos, creo que es un buen libro que recomendaría a quien le guste leer sobre historia y sobre guerras, pues la pluma ágil de Jacinto Rey hace la lectura muy amena.

25 de junio de 2016

Crónicas del desamor

¿Qué os parece el caso de Elena Ferrante? ¿Estrategia de marketing o autora que se sale del perfil habitual? De esta escritora no se sabe nada: ni su nombre, ni su edad, ni dónde vive. ¡Incluso podría tratarse de un hombre! Tampoco concede entrevistas a los medios; solo ha hecho alguna declaración a través de sus editores. Si bien sus libros llevan tiempo en el mercado, es desde hace dos o tres años cuando se están redescubriendo y son muchas las voces que los aclaman como toda una revelación.

En cualquier caso, últimamente parece que no se hablaba de otra escritora y eso fue lo que me animó a leer Crónicas del desamor, que reúne en un solo volumen estos tres libros: El amor molesto (escrito en 1992), Los días del abandono (2002) y La hija oscura (2006).

Los tres libros responden en cierto modo a un mismo patrón: los protagonizan mujeres de mediana edad (40-50 años) en la Italia contemporánea, y todas emprenden una especie de viaje interior guiadas por un acontecimiento que desata la trama. En El amor molesto, es la muerte de la madre de Delia, la protagonista; nunca se conocieron realmente, así que Delia vuelve a Nápoles, donde vivieron ambas, para tratar de volver a capturar su esencia. En Los días del abandono, el marido de Olga abandona el hogar conyugal de la noche a la mañana y ella se sumerge en una espiral de depresión. La hija oscura narra las vacaciones de una mujer liberada tras años de cuidar a sus hijas, ya adultas, las vivencias durante esos días a orillas del mar y sus reflexiones acerca del pasado.

En los tres libros he visto muchos más puntos en común: los protagonizan mujeres  con un tremendo análisis de su vida interior; con un humor cambiante, que resultan inestables y presa fácil de los nervios. Los hijos son a menudo un fastidio, una razón más para andar malhumoradas. Expresan poca empatía hacia ellos; siempre molestan. Las relaciones entre madres e hijas (adultas ambas) se perciben tensas, distantes. Se ven a menudo como dos seres desconocidos.

Me costaba empatizar con las reacciones de cualquiera de las tres protagonistas: a menudo exageradas, pasadas de rosca, y encima narrado de forma hiperrealista (preparaos a leer cómo la protagonista se cambia de bragas o se limpia la regla). No sé, la verdad es que no llegué a tomar cariño a ninguna de las protagonistas de los tres libros. Por decirlo resumido, están las tres un poco como regaderas. Dicho esto, ¿me gustaría seguir leyendo novelas de la Ferrante? A priori diría que sí. Es un mundo interesante el que plantea esta escritora, está muy bien narrado y es diferente a lo que estoy acostumbrada a leer. No sé, supongo que es un poco como mirar por una cerradura una escena que te disgusta. Te disgusta, sí, pero algo te impele a seguir mirando.  


11 de junio de 2016

Charlie and the Chocolate Factory

Más vale tarde que nunca, y está claro que yo voy a descubrir buena parte de los clásicos infantiles ya casi rozando los cuarenta. ¿Cómo se explica que no haya leído este libro hasta ahora? Alguna vez ya he contado que de pequeña leía los mismos libros una y otra vez; estuve años sin descubrir lecturas nuevas (aparte de los del colegio, claro). ¡Tremendo! El caso es que ahora con mi hija tengo la oportunidad de redimirme y puedo afirmar que nunca es tarde para disfrutar de la literatura infantil.

La cuestión es que ni había leído el libro de Charlie y la fábrica de chocolate ni había visto la película cuando mi hija me dijo que se había convertido en su libro favorito (lo estaban leyendo en el colegio) y que TENÍA que hacerle un hueco. ¿Y cómo voy a hacer yo caso omiso de una recomendación literaria que me haga mi hija? Jejeje... Así que enseguida lo busqué y sí, ¡acabé tan entusiasmada con esta historia como ella!

Un resumen por si alguien no conoce la trama: Charlie Bucket es un niño muy pobre que vive con sus padres y sus cuatro abuelos en una casita muy pequeña, donde pasan hambre y frío (los cuatro abuelos, muy mayores y arrugaditos, se apiñan todos en una sola cama porque no hay dinero ni sitio para más, y a Inés y a mí nos hacía mucha gracia imaginarlos allí a los cuatro, con los pies tocándose en el centro de la cama). Lo único que tienen para comer es sopa de col. ¡Todos los días, un día tras otro! Muy cerca de su casa se halla la fábrica de chocolate de Willy Wonka, que lleva años funcionando pero cerrada al público, hasta que un día el señor Wonka, el propietario, decide que cinco niños podrán visitarla, ¡los cinco afortunados que encuentren un billete dorado dentro de las barras de chocolate que vende la fábrica! El mayor sueño de Charlie sería poder ver la fábrica por dentro, pero ¿cómo le va a tocar si no tiene dinero ni para tentar a la suerte comprando una sola barrita de chocolate? ¿Conseguirá Charlie tan ansiada visita?

Lo primero que pensé al terminar este libro fue el derroche de imaginación del que hace gala el autor. Es increíble, no solo por la cantidad de cosas disparatadas que ocurren en el libro, sino también por el vocabulario que se inventa (una palabra detrás de otra) y la sucesión de escenas alocadas que tienen lugar dentro de la fábrica. Por no hablar de todas esas puertas con nombres curiosísimos, sobre todo las que no llegan a abrirse. Yo me quedaba pensando en qué podría haber detrás de ellas... Desde luego, para un niño tiene que ser divertidísimo y alucinante leer un libro así.

Una de mis escenas favoritas es la de los «square sweets that look round» que aparecen en una sala de la fábrica de chocolate: me pareció un juego de palabras brillantísimo y no hacía más que preguntarme cómo lo habrían solucionado en la versión traducida (y fue así: «caramelos cuadrados que se vuelven en redondo». ¡Me pareció una traducción bastante acertada!).

The square sweets that look round.

Sin embargo, el libro no se limita solo a ofrecer una trama entretenida, sino que condena temas que hoy siguen siendo vigentes, como la gula, la avaricia, la mala educación en los niños, mascar chicle, el exceso de televisión, los padres que consienten a sus hijos en exceso... En general la novela castiga a los niños que se portan mal y premia a los que se portan de manera ejemplar. Y pensar que el libro se escribió hace más de cincuenta años y todos esos temas siguen estando a la orden del día...

Fragmento de una de las canciones de los oompa-loompas que aboga por tirar la tele a la basura y, en su lugar, leer un libro.
El libro en general ha envejecido muy bien y conserva la capacidad de encandilar, aunque hay un detalle considerado políticamente incorrecto y son los oompa-loompas, que en un principio eran pigmeos traídos de lo más profundo de una selva africana y, después de que se considerara conveniente una versión más políticamente correcta, se convirtieron en una especie de enanitos hippies de piel sonrosada.

Pese a encajar totalmente en la categoría de literatura infantil (para niños de 6 o 7 años en adelante, más o menos), los adultos también lo disfrutarán y de hecho quizá capten más matices en el libro, como el hecho de que Willy Wonka es un personaje bastante siniestro: no se puede decir que sienta mucha empatía por las cosas que les pasan a los niños en la fábrica y, de hecho, va poniendo a prueba las debilidades de cada uno mediante «trampas» maquiavélicas para ver quién es un digno sucesor de llegar al final del recorrido. De hecho, hay páginas que apuntan a que la fábrica en realidad utilizaba a niños como materia prima para fabricar los dulces y golosinas. Ese detalle se me había escapado, pero leyendo la teoría que se explica ahí, ¡tiene todo el sentido! Y los oompa-loompas también presentan un lado siniestro, puesto que entonan sus cantos moralizantes después de que el niño en cuestión haya cometido un error, ¡no antes, para advertirles! Podrían compararse con los esbirros de un matón, que son los que ocultan las pruebas y entierran el cadáver... Yo admito que Willy Wonka no me cayó bien en ningún momento: un carácter brusco; cero empatía; despide a todos los trabajadores de su fábrica y se va a un país lejano a traer a cientos de peones que viven en su fábrica y están a sus órdenes; todo el rato metiendo prisas y no dejando que nadie disfrute del recorrido... ¡Me pareció un personaje más bien odioso, la verdad!

De todas formas, no resulta extraño que Charlie y la fábrica de chocolate tenga un lado oscuro. Roald Dahl escribió también historias macabras para adultos, caracterizadas por su tono siniestro y su negro sentido del humor que a menudo terminaban con un desenlace inesperado. Hay varias antologías publicadas con estos relatos, como por ejemplo Kiss Kiss, que tengo en casa y me han dado ganas de releer para recordar esta otra faceta de Dahl menos conocida. ¿Habéis leído vosotros estas historias?

Ilustración de Quentin Blake para Charlie y la fábrica de chocolate. El libro está lleno de frases para enmarcar.


23 de mayo de 2016

Yo sí que me cuido

Muchos de vosotros recordaréis a Patricia Pérez cuando presentaba El gran juego de la oca allá por 1993 junto a Emilio Aragón. Yo me acuerdo perfectamente de ella porque me parecía muy simpática y apareció muchísimo en la televisión en los años noventa y principios de la década del 2000. Cuando parecía que llevaba un tiempo desaparecida, se recicló haciendo «algunos cursos de nutrición alternativa» (Wikipedia) y sacó a la venta su primer libro, Yo sí que como, que cosechó un gran éxito de ventas y propició la publicación de Yo sí que cocino y, ahora, Yo sí que me cuido.




Este último libro es el que ha caído en mis manos, y en el que Patricia Pérez nos explica cómo realizar productos cosméticos caseros, desde cremas para las manos a contornos de ojos, brillos de labios o lociones para el cabello, con ingredientes cotidianos y explicaciones sencillas y concisas. La sección de recetas va precedida de una breve introducción en la que Patricia explica cómo llegó a escribir libros de nutrición y cosmética, con qué ingredientes básicos debemos contar y cuáles son los ingredientes generales que debemos evitar en los cosméticos por ser potencialmente nocivos para el cuerpo.


Lo cierto es que muchas de las recetas sí requieren acudir a un herbolario a comprar ingredientes que no se encuentran habitualmente en la cocina (como bórax o cera lanette pulcra), pero hay muchas otras bien sencillas, como la que recomienda utilizar una simple patata rallada para combatir las bolsas en los ojos. Estoy segura de que probaré más de una receta porque además ya hace tiempo que me interesa el tema: en concreto quería elaborar un contorno de ojos a base de aceites esenciales porque no acabo de encontrar ninguno que me funcione en la cosmética tradicional y justamente en este libro dan un par de ideas.

El formato del libro es muy agradable, más bien grande, de tapa blanda y con fotos cuidadas y atractivas. Sin embargo, tengo que ponerle dos peros: el primero, que parece que el libro se ha editado de forma un tanto precipitada, porque en una primera lectura he detectado varios errores (como al hablar del aceite de albaricoque, que dice que es «resistente al enraizamiento», por «enranciamiento») o pequeñas erratas. La segunda es que no sé hasta qué punto Patricia Pérez puede ser una autoridad a la hora de hablar de estos temas. En su libro se pueden leer cosas como «He leído una estadística seria que dice que...». Vale que el texto pretende conseguir un tono informal y no presentar al lector un montón de datos científicos confusos, pero una simple nota al pie con la referencia de la estadística contribuiría a darle al libro rigor científico. La sensación que me ha quedado, tanto por lo que cuenta como por el tono cercano que usa, es que la autora podría ser cualquier amiga que ha hecho un cursito de cosmética y nos explica una tarde en una cafetería todo lo que ha aprendido y las recetas con las que ha experimentado. Y es el hecho de que no haya una autoridad seria que respalde todo lo que dice el libro lo que hace que dude un poco a la hora de fiarme de los remedios: ¿de verdad este gel limpiador se va a llevar las impurezas de la piel, o la mezcla no es acertada y los poros me van a quedar peor de lo que estaban? Este es el tipo de dudas que se me plantean.

Como digo, me queda la duda del rigor científico del libro pero, aun así, podría ser una buena introducción al tema por la gran variedad de recetas que plantea y la sencillez de las explicaciones.


17 de abril de 2016

Carrie

Admitámoslo: el instituto puede ser una etapa horrorosa. Quién no ha sido objeto de alguna burla en un momento dado y ha deseado con todas sus fuerzas que al agresor le lloviera del cielo un meteorito enorme que lo barriera de la faz de la Tierra, o que de repente una mano prodigiosa bajara del cielo y asestara un guantazo al acosador en cuestión... Pues bien: en este libro, todas esas fantasías adolescentes se cumplen.

Carrie, a sus 16 años, sabe lo que es ser «la rara» del instituto: apocada, asocial, lo único que desea es que la dejen en paz. Vive sola con su madre, una fanática religiosa que ejerce un total dominio sobre ella. Pero lo que nadie sabe es que Carrie tiene el poder de la telequinesis. Y lo está ejercitando para tratar de controlarlo. Y un día se vengará de todos esos que hoy le están haciendo la vida imposible. Su madre incluida.

Oh, qué libro. Mi eterna deuda pendiente desde que me lo compré en 1997 (lo descatalogaron de una biblioteca inglesa y lo adquirí por cuatro peniques, aunque la edición está desvencijada). Llevaba tiempo llamándome desde la estantería, y es que saber que fue el primer libro que le publicaron a Stephen King ya era razón suficiente. ¡Y con 26 años! No sé si conocéis la anécdota, pero fue Tabby, la mujer de King, quien descubrió en la papelera una bola de papel arrugado con las primeras páginas de la novela, en las que se narra la famosa escena de la ducha, y animó a su marido a que continuara: este las había tirado exasperado porque no estaba nada contento con aquel inicio. De hecho, el mismo King dijo:

"Who'd want to read a book about a poor little girl with menstrual problems?' I couldn't believe I was writing it."

(«¿Quién iba a querer leer una novela acerca de una pobre chica con problemas menstruales? No me cabía en la cabeza que estuviera escribiendo aquello.»)

Sin embargo, Tabby supo ver más allá y creyó firmemente en el potencial que encerraban aquellas líneas. Al parecer fue ella quien guió a King a la hora de perfilar a una panda de chicas de instituto, sus reacciones, sus vínculos y sus confrontaciones. Y así fue hilando King este peculiar libro, en el que la narración la conforman recortes de prensa, fragmentos de supuestos libros y retazos de cartas. Recordemos que Stephen y Tabitha las estaban pasando canutas en aquel momento: vivían en una caravana, apenas llegaban a fin de mes e incluso habían tenido que cortar el teléfono porque no podían pagarlo. King finalmente terminó el libro y trató de publicarlo.

Más de treinta editoriales rechazaron el manuscrito.

¿No es genial como historia? El escritor que pasó grandes penurias hasta que alguien creyó en él y, por fin, salió de la pobreza y llegó a vender millones y millones de libros (historia que repetiría J. K. Rowling años después, ¿no?).

El caso es que finalmente el libro se publicó, se empezó a vender como rosquillas y, como suele decirse, el resto es historia. Yo solo puedo recomendarlo, muy bueno también para quien no haya leído nada de King todavía, pues se termina en un suspiro y ¿qué mejor que empezar con la primera obra publicada del autor?

16 de abril de 2016

We Are All Completely Beside Ourselves

Cuando Rosemary era una niña hablaba por los codos, soltaba frases como una metralleta: era imposible verla callada. Hoy, sin embargo, es una veinteañera universitaria más bien silenciosa, encerrada en su mundo: hay cosas de las que prefiere no hablar ya. Tenía una hermana, Fern, su otra mitad y todo un torbellino de energía, cómplice de todas sus travesuras, que desapareció cuando Rosemary tenía 5 años en circunstancias que desearía poder olvidar. También su hermano, Lowell, desapareció un tiempo después y han pasado diez años desde la última vez que se vieron.

Sin embargo, Rosemary se da cuenta de que no puede seguir adelante sin volver la vista atrás, a aquel momento en que la enviaron unos días a casa de sus abuelos y, de regreso a casa, se encontró con que Fern ya no estaba. Así que empieza a preguntar y, sobre todo, a indagar entre sus propios recuerdos, con lo que Rosemary va conformando una narración divertida, inteligente y llena de trasfondo.

Y esto es todo lo que necesitáis conocer de este libro que os recomiendo encarecidamente. Sobre todo hay que evitar saber más de antemano, pues pasado un tercio del libro se hace una revelación que cambia la percepción que se tiene de la historia (una pista: no es thriller, ni novela policíaca, ni nada por el estilo). Este es un libro sobre el intenso amor y la rivalidad entre hermanos, sobre lo que uno recuerda de su infancia (que no siempre coincide con lo que ocurrió en realidad) y sobre ciertas conversaciones que nunca se tuvieron con los padres y que nunca es tarde para abordar. Y, bueno, en realidad el tema central de la historia es otro, que daría para hablar largo y tendido y que es ciertamente interesante, pero que, como digo, creo que es mejor no desvelar.

¿Estáis vosotros de acuerdo con que a veces es mejor no saber de antemano nada acerca de la trama de un libro? Yo reconozco que es una manía que tengo: intento no tener nada de información (¡ni siquiera me leo el texto de la contra!). Para escoger mis lecturas me guío por recomendaciones que haya leído por ahí y también suelo leerme la primera página para ver qué impresiones me transmite. En este caso la contra no desvela nada de la parte principal de la trama, cosa que sí se hace en la edición en español. ¿No creéis que en este sentido original y traducción deberían ir en la misma línea?

Hablando de la traducción, el libro se publicó en español con el título de Fuera de quicio. Por cierto, ¿no os parece poco acertada la portada en español? Yo creo que ha perdido muchísima garra. Una de las cosas que me atrapó de este libro desde el estante de una charity fue ese amarillo estridente de la portada en conjunción con el negro. Aunque me chiflan los árboles y el dibujo es muy bonito, la novela en español me hace pensar en un deprimente ensayo de psiquiatría o algo así, con esos tonos en verde y gris apagado... ¿Qué opináis?

  

7 de marzo de 2016

The Sheep-Pig

¿Habéis visto Babe, el cerdito valiente? Bueno, pues este es el libro en el que se basó la película, y es igual de tierno, divertido y conmovedor que esta. Por si no sabéis de qué va, se resume rápido: el granjero Hogget ha ganado un cerdito en la feria y, a falta de un sitio mejor, le hace un hueco en el granero, junto a su perra pastor Fly y los cachorritos que esta acaba de tener. Babe resulta ser un cerdito inteligente y educadísimo que, con sus buenas maneras, se gana el cariño de los animales de la granja, especialmente de Fly, que acoge al cerdito huérfano como si fuera un cachorro más, y de la vieja oveja Ma. Así Babe conoce el oficio de Fly como perra pastor y se pregunta si no podría él mismo, algún día, ser un perro pastor... bueno, un cerdo pastor más bien. Por supuesto todo el mundo piensa que eso es imposible, que el único destino del cerdito es engordar y llenar el congelador de la señora Hogget, pero lo que ni siquiera sospechan es la buena mano que parece tener Babe con las ovejas...

Un libro más que recomendable si os apetece una historia amable, tierna y sencilla (muy adecuada para niños también) que se lee prácticamente de una sentada. Yo ya era fan de la película (que cosechó en su día unas críticas buenísimas), pero el libro me ha parecido aún mejor, y eso que, al contrario de lo que suele suceder, la línea argumental de la novela en este caso es más sencilla que la de la película. Y con esa carita tan tierna que presenta en la cubierta de la novela, ¿quién puede resistirse a Babe?

5 de marzo de 2016

Interview with the Vampire

San Francisco, década de 1970. Louis de Pointe du Lac, un vampiro de doscientos años de edad, acepta reunirse con un joven entrevistador para contarle la historia de su vida a lo largo de toda una noche. Y así empieza la historia, que se remonta entonces a 1791: Louis era el joven señor de una plantación en Luisiana (Estados Unidos). Allí disfrutaba de una posición acomodada y su vida parecía desarrollarse sin excesivas preocupaciones hasta que un día su hermano fallece, hecho que deja a Louis tremendamente afectado. Una noche, no mucho después, es atacado por un vampiro, Lestat de Lioncourt. Tras este ataque Louis no muere, sino que queda con vida y recibe poco después una nueva visita de Lestat: quiere hacerse con su dinero y sus propiedades, por lo que convierte a Louis en vampiro y hace de él su compañero para la eternidad.

Louis de Pointe du Lac en la versión cinematográfica
Sin embargo, la sensibilidad de Louis y el estado emocional en el que había quedado tras la muerte de su hermano hacen que sufra mucho ante este proceso. A sus ojos, Lestat no le está guiando en sus primeros pasos como vampiro con el suficiente tacto; por ejemplo, Lestat conduce a Louis hasta la que será su primera víctima y le indica que beba su sangre y la mate; le presenta el proceso como un mero trámite. Ante esto, Louis solo puede sentirse asqueado ante su primera víctima. Esa será en cierto modo la dinámica que guiará su relación. Lestat tiene un carácter frío, desapegado y superficial, y esconde muchos secretos sobre la vida vampírica que no quiere revelarle a Louis, como por ejemplo quién convirtió a Lestat en vampiro, si hay más como ellos y dónde están, si un vampiro puede morir y de qué manera, de qué peligros deben huir...... Lestat se guarda todos estos secretos como una forma de control sobre Louis y así van pasando los años, hasta que llega un punto en que Louis ansía saber más y amenaza con abandonar a Lestat para iniciar su camino en solitario... ¿Aceptará Lestat sin más esta separación?

¡Qué buenos momentos he pasado con este libro! Ya desde las primeras páginas de la vieja edición que tenía yo (tipografía antigua, olor añejo entre sus páginas) supe que lo iba a disfrutar, como así fue. Anne Rice es única a la hora de recrear un ambiente gótico y sensual (y «sensualidad» es un adjetivo que puede aplicarse a muchísimos pasajes de este libro), y otro tema novedoso es que presenta a un vampiro atormentado, profundamente descontento y asqueado ante sus instintos, que aborrece matar y que se plantea intensas dudas morales ante su naturaleza. Veo que hay lectores no muy partidarios de Louis, pero yo he empatizado mucho con él y me he quedado literalmente con la boca abierta ante algunos pasajes en los que se narra la frialdad y crueldad de Lestat. 

El siguiente libro (de esta trilogía, Crónicas vampíricas) narra precisamente la historia desde el punto de vista de Lestat y logra explicar el motivo de su comportamiento, por lo que muchos partidarios de Louis en este primer libro se cambian de bando en el siguiente. ¡Yo ya me lo he comprado!

Por cierto, de la película no puedo comentar nada porque no la he visto; solo puedo decir que no acabo de ver a un Tom Cruise rubio como Lestat (ni tampoco a Banderas en el papel de Armand), pero Brad Pitt sí parece encarnar a la perfección la sensibilidad de Louis. 

¿Habéis leído esta novela de Anne Rice? ¿Os gusta su particular versión del mundo vampírico? 



6 de febrero de 2016

Eat Pray Love

En este libro autobiográfico, la escritora neoyorquina Elizabeth Gilbert narra el año sabático que se tomó a los 35 años para superar un divorcio traumático. Así, el libro se divide en tres partes, en las que Liz nos cuenta el periplo que la llevó a pasar cuatro meses en Roma (eat, para experimentar el placer en su máxima expresión y aprender italiano), cuatro meses en la India (pray, para encontrar a Dios) y otros cuatro meses en Bali (love, siguiendo la predicción de un anciano que le leyó la palma de la mano).

Cuajado de anécdotas y con un estilo que impele al lector a pasar página tras página, leemos acerca de las semanas que pasó en Roma, practicando italiano con una entrega y pasión absolutas y dándose a los placeres gastronómicos, pues cató todas las pizzas y helados en kilómetros a la redonda (Liz admite que engordó varios kilos en esos pocos meses). A continuación, la protagonista se dirige a un ashram en la India (una especie de monasterio) para un retiro espiritual que consistió en trabajos físicos durante varias horas al día, largas sesiones de meditación, yoga, comida vegetariana y días de silencio, todo ello en jornadas que se extendían desde las tres de la mañana a las nueve de la noche. Su intención era pasar seis semanas en el ashram y recorrer luego otros puntos de la India, pero su experiencia allí fue tan completa que decidió consumir todo su tiempo y permaneció los cuatro meses. Por último, Bali, adonde se dirigió sin ningún plan en absoluto y sin tener muy claro el motivo: solo sabía que un anciano de esa isla le había leído las manos años atrás y había predicho que volvería a visitarle. Y allí, superado el divorcio y más feliz y centrada que nunca, encontró el amor.

Sí, admito que el libro me ha gustado. Elizabeth Gilbert es para mi gusto muy buena narradora y no aburre en ningún momento: combina sin ningún esfuerzo la narración de su nuevo día a día fuera de Nueva York con sus recuerdos del pasado y torbellinos de emociones, todo ello salpicado de bastantes notas de humor. Muy recomendado si os gustan las narraciones de viajes combinadas con historias de superación personal. ¿El pero? Le pondría uno, y es que algunas escenas suenan un poco peliculeras, como si hubiera ido aportando toques de imaginación aquí y allá para hacer la historia más interesante. Además reproduce frases de amigos suyos palabra por palabra y una de dos, o iba viajando por ahí cuaderno de notas en mano sabiendo que todo eso luego lo escribiría en un libro (lo que le resta un poco de naturalidad al asunto), o un 30% es lo que se dijo realmente y un 70% lo que ella recuerda (por lo que podría ser fruto de su imaginación).

No he visto la película, por lo que a priori no tenía ni idea de la historia. Y ahora que he buscado las fotos de los protagonistas por Internet y he puesto cara a todo el mundo, la verdad es que no quiero que estos pasen a ser en mi cabeza Julia Roberts y Javier Bardem… Cómo odio, por cierto, las ediciones de libros que utilizan imágenes de la película en la portada. Pero ya sabéis que siempre subo la cubierta de la edición exacta que tengo yo (esta, adquirida en una charity, por lo que no pude ponerme tiquismiquis), y no podía faltar aquí a la costumbre.


Mistery in White

El otro día le iba contando a mi hija el argumento del libro que me estaba leyendo: un tren sale de la estación londinense de Euston el día de Nochebuena en dirección al norte del país. Por el camino, cae una tremenda nevada y el tren se queda parado en medio de la nada sin poder avanzar... Varios pasajeros deciden buscar una solución y caminan por parajes nevados hasta llegar, agotados, a una casa, completamente vacía pero con el fuego encendido y una cena servida en la mesa. Se diría incluso que un misterioso anfitrión les estaba esperando.

«Eso es muy tú... ¡y encima en un libro!», fue lo que me contestó mi hija. Y sí, yo no podía estar más de acuerdo. El argumento era perfecto; la edición, preciosísima y tremendamente evocadora; y, además, ya hacía días que le había echado el ojo a la colección entera en la mesa de lecturas destacadas de Waterstones. No me digáis que no resultaba tentadora:




Así pues, mi alegría fue tremenda cuando un día me encontré justo el libro que más me gustaba de la colección en una charity cerca de mi casa, nuevecito y por 75 peniques. Lo cierto es que quería leerlo en Navidad para disfrutar al máximo el tema del libro y estábamos ya a finales de enero, pero ¡qué demonios! Me lo llevé a casa y lo empecé ese mismo día.

El principio era inmejorable; ambientado allá por los años treinta o cuarenta, en un mismo compartimento de un tren de vapor se reúnen varios personajes de diferentes orígenes y caracteres. El clima no parece muy favorable y, efectivamente, llega un momento en que cae tal nevada que el tren no puede avanzar. Hasta ahí, todo perfecto. Sin embargo, a medida que la trama avanza un poco más y los personajes salen del tren y se refugian en una misteriosa casa, la cosa dejó de fluir: sobre todo, por los diálogos de los personajes, que no resultaban muy interesantes, y porque la trama se desvía constantemente con acciones que resultan de nulo interés. Llega un momento en que te da igual lo que les pase a los protagonistas, no empaticé con ninguno de ellos y, hacia la mitad del libro, la decepción fue tan grande que decidí dejarlo. No suelo dudar a la hora de abandonar novelas que no estoy disfrutando, pero admito que con esta tuve reparos porque quería que me gustara. ¡Por Dios, era el libro perfecto! Pero no, admito que pudo conmigo...

La verdad es que me hacía ilusión pensar que había descubierto toda una serie de autores (los de la foto de arriba) que escribían tramas muy del estilo de Agatha Christie, y me dije: ¿pero cómo no habré oído hablar de ellos antes? Bueno, pues este es el motivo por el que tales autores no alcanzaron la misma popularidad. Christie era toda una maestra a la hora de presentar a los personajes, desarrollar las tramas, ir dando pistas y detalles con cuentagotas y mantener la intriga hasta el final sin que el interés decayera en ningún momento, ¡y presentando tramas perfectamente creíbles! Es precisamente al leer libros que fallan en el intento cuando me doy cuenta de que lo que hacía Agatha Christie no era nada fácil (pese a que una profesora de lengua que tuve afirmara que la suya era literatura de segunda).

Si habéis leído alguno de los de arriba, ¿cuál me recomendáis? A los pocos días encontré en una charity de Portobello otro libro de esta serie por cuatro duros (A Scream in Soho, de John Gordon Brandon), pero, la verdad, decidí no llevármelo a casa ante la duda de si me llevaría una nueva decepción. En su lugar, voy a invertir el dinero en una colección facsímil preciosa de Agatha Christie que he descubierto aquí, publicada por Harper Collins. Esta foto no hace justicia a la edición, que era justo lo que andaba buscando: una colección bonita de los libros de la reina del crimen pero con tintes vintage. Cada uno de los títulos tiene una portada y un diseño distintos (reproducen, de hecho, las de ediciones originales) y son en tapa dura. Recomendadísimos si os gusta esta autora:




8 de noviembre de 2015

Adulterio

Este libro quise leerlo desde que lo descubrí en las librerías: una atractiva mujer casada desde hace años con un marido que la adora, dos niños sanos y felices, una vida muy acomodada en una hermosa casa en Ginebra, un trabajo del que disfruta... Una vida perfecta. Sin embargo, esta mujer no es feliz. Ama a su marido, pero la relación se ha establecido en la rutina y la apatía. Siente que le falta algo, que no puede ser que ya no le quede nada por vivir, que la vida sea solo «eso». Una aburrida de manual, vamos. Hasta que un día, las casualidades de la vida hacen que en su camino se cruce un antiguo novio del instituto con el que inicia una apasionada relación extramarital. ¿Será capaz Linda de abandonar su aparente vida perfecta y dejarlo todo para vivir su nuevo amor?

Como digo, las primeras páginas del libro me llamaron poderosamente la atención y tenía ganas de ver cómo trataba este tema Paulo Coelho. La portada, tan sugerente, también me gustó muchísimo. El libro me lo compré en la estación de trenes de Valencia y lo devoré en el avión de vuelta a Londres, pero recuerdo perfectamente la decepción que iba sintiendo a medida que pasaba página tras página en aquel avión. Una protagonista caprichosa, egoísta y sin sustancia con la que es imposible empatizar. Un adulterio sin vuelta de hoja y sin ningún atractivo en particular que incite al lector a seguir leyendo, que ni siquiera se entiende muy bien por qué empieza. Una subtrama que es una auténtica ida de olla, en la que la protagonista planea librarse de la mujer de su amante. Unas escenas de pseudoporno que son el antimorbo total. Una narración llena de frases metidas con calzador, las típicas sentencias efectistas que un autor pone para que luego las citen en las reseñas literarias. Un final muy à la Coelho, cargado de página tras página de moralinas baratas y menciones a Dios que no vienen muy a cuento, y un final muy poco satisfactorio gracias a un marido sin sangre en las venas.

No me extiendo en la reseña porque, ciertamente, el libro no da más de sí. Es una pena, porque hubo alguna que otra novela de Coelho en mi juventud que sí me llegó, pero después de esta lectura ya puedo afirmar con convicción que, para mí, los tiempos en que disfrutaba con Paulo Coelho son más que pretéritos.

7 de noviembre de 2015

Cordero

Los Evangelios narran el nacimiento de Jesús, las enseñanzas que impartió una vez cumplidos los 30 años y los acontecimientos que culminaron en su divino sacrificio. Sin embargo, nadie cuenta lo que pasó durante esos veintitantos años en los que transcurrió la infancia y la juventud del Mesías. ¡Menudo desatino! Sin embargo, hubo un testigo de todas las correrías de Jesús, y ese es su mejor amigo, Colleja. Ambos se conocieron a los seis años, cuando Colleja se encontró a Joshua (la forma hebrea del nombre de Jesucristo) resucitando lagartijas en plena calle, y a partir de ahí se convirtieron en uña y carne.

Sin embargo, seguimos sin tener un relato de esos años perdidos de Joshua, por lo que el ángel Raziel se ha propuesto enmendarlo. Y para ello no se le ocurre otra cosa que resucitar a Colleja en el s. XXI, llevarlo a un hotel de Estados Unidos y tenerlo allí bajo llave hasta que termine de escribir un nuevo Evangelio.

No está mal como trama, ¿verdad? Reconozco que me costó arrancar con este libro, porque el principio me recordó mucho a La vida de Brian pero no acababa de cuajarme el sentido del humor del autor. Pero admito que las reticencias me duraron pocas páginas, porque este es un libro genial. Colleja nos contará episodios de la infancia de Joshua, y cómo un día marcharon ambos en busca de los Reyes Magos para que le enseñaran todo lo que tenía que saber en tanto que Mesías. Colleja y Joshua vivirán en cuevas, acantilados, monasterios y zanjas; con austeros monjes y exóticas concubinas, y practicando artes marciales y estrictas sesiones de meditación. Las escenas hilarantes se suceden y el sentido del humor es, efectivamente muy del estilo de Monty Phyton. Sin embargo, es obvio que detrás de las risas hay un enorme trabajo de investigación por parte del autor acerca de las religiones —todas ellas—, y más de un pasaje dejará al lector pensando:

A mí, que soy judío, me resulta difícil permanecer en el momento. Sin pasado, ¿dónde está la culpa? Y, sin futuro, ¿dónde está el temor? Sin culpa ni temor, ¿quién soy?

***

Al final he terminado la lectura de las historias de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Tal como lo cuentan esos tipos, parece que la cosa hubiera sido un accidente, como si cinco mil personas se hubieran presentado en lo alto de una colina una mañana. De haber sido así, llevarlos a todos hasta allí habría sido todo un milagro, y eso sin contar con que había que alimentarlos a todos. Nosotros nos dejábamos la piel para organizar sermones como ese, y a veces teníamos incluso que meter a Joshua en una barca y alejarlo de la costa, para que pudiera predicar desde allí, para que no lo acosaran. La seguridad del chico era un gran quebradero de cabeza para todos nosotros. [...]

Lo que intento decir es que esos tipos, Mateo, Marcos, Lucas y Juan sí cuentan algunas cosas tal como fueron, aciertan en el trazo grueso, pero se dejan mucho en el tintero (treinta años enteros, sin ir más lejos). Mi intención es completar las lagunas, pues supongo que para eso me resucitó el ángel.

Un libro tremendamente recomendable y que me ha dejado con ganas de más Moore. El próximo libro de este autor que tengo en el punto de mira es La sanguijuela de mi niña, que al parecer narra el particular punto de vista del autor acerca de los vampiros. ¡Espero que caiga pronto en mis manos!

5 de octubre de 2015

A Handful of Earth

A Handful of Earth está narrado en primera persona por Barney Bardsley y cuenta una historia real: la de su marido, que fue diagnosticado de cáncer a los 36 años, cuando la hija que ambos tenían en común acababa de cumplir un año de vida. Qué ironía… También es la historia de ella, pues ejerció como cuidadora incansable de su marido desde ese momento en que decidieron que aquello no era una sentencia en firme y durante los diez largos años que plantaron cara a la enfermedad.

Sin embargo, cuando Tim finalmente murió, Barney quedó sola, exhausta, con una hija a la que sacar adelante y prácticamente en bancarrota. Así las cosas, para hacer frente al día a día se entregó en cuerpo y alma a una pequeña y al principio descuidada parcela. El aire libre, el trabajo físico, el ejercicio y el observar los ritmos de la naturaleza (eternos ciclos de abundancia y decadencia) le ayudaron a afrontar el duelo y a superar tan dura experiencia.

El libro cubre el periodo de un año, de enero a diciembre, y a medida que se suceden las estaciones el ambiente meditativo del huerto ayuda a Barney a compartir sus sentimientos y recuerdos con el lector: recuerdos de infancia, de los primeros años de matrimonio o de cuando su hija era pequeña, los mitos y emociones vinculados a una planta en concreto, sus propios estados de ánimo que sobrevienen a medida que pasamos de una estación a otra, los momentos más duros de la enfermedad de su marido… Y, sobre todo, es una narración acerca de cómo superó su duelo y retomó las riendas de su vida gracias al poder sanador de su huerto y de los ritmos de la naturaleza.

Un libro para leer con calma, con el que entran unas ganas tremendas de cuidar de un jardín o huerto a modo de terapia, pero que puede ser a ratos una lectura dura porque mira al cáncer de frente y habla de esa vivencia sin tapujos. Confieso que al final tenía ganas de terminarlo y pasar a lecturas más alegres, si bien esta es una novela recomendable y muy inspiradora.

The beat of your foot on the earth, that is what counts. Get outside. If winter is in your heart, and not just outside the window, there will always be something in nature to soothe you. It's just the way it is. A garden lives and breathes: it offers stamina for a tired body and a soul worn thin with strain. But you have to work for it. And this is where the work starts – in the dead of January, when nothing grows, and everything has gone under. The work? Believing that life will resurface – that what is lost will return. Becoming a gardener is, first and foremost, an act of the imagination, of hope. And hope is not just a feeling, it is a muscle which can be developed, even in the most wintry of spirits. So go walking. And as you do so, think deep, and dream the garden back to life, right where it matters, in the dark of your mind. These are the messages I sing to myself. 

16 de agosto de 2015

Circle of Friends

El libro ideal para una tarde de invierno, té en mano, con lluvia ahí fuera, mientras lees página tras página sobre las aventuras de las que podrían haber sido tus mejores amigas en la universidad. Eso es lo que significa Círculo de amigos para mí. Hallé el libro desvencijado en una tienda de baratillo de Irlanda en 1997 (tiene la fecha impresa en una de las páginas). Era mi eterna relectura pendiente, pues recuerdo que me gustó cuando lo leí y comulgué mucho con la película también, y sin embargo no recordaba casi nada de la trama. Así pues, por fin este verano le hice el hueco. Como suele pasar con mis relecturas, no me decepcionó en absoluto; es más, compré un par de ejemplares para regalar porque deseaba que otras personas disfrutaran con esta historia como lo había hecho yo.

La trama gira en torno a Benny Hogan y su mejor amiga, Eve Malone, que salen por primera vez de su pueblecito irlandés para acudir a la universidad y conseguir la ansiada independencia y libertad. Allí conocen al carismático Jack Foley, un guapísimo y encantador estudiante de derecho, y a Nan Mahon, cuya intención es escapar de sus orígenes humildes a través de un buen matrimonio. Las historias de todos ellos se entrelazarán a medida que luchan por conciliar sus orígenes católicos con las sensaciones adolescentes que están empezando a despertarse en sus cuerpos. 

Es increíble la capacidad que tiene Maeve Binchy de perfilar los caracteres y detallar las emociones por las que pasan cada uno de los personajes de este libro, de manera que el lector acaba entendiendo los motivos que hay detrás de las acciones de todos ellos, buenos y malos. Además, es un libro que hace valorar muchísimo a esos amigos con los que somos como uña y carne desde hace años. Lo que más me gusta del libro es el desenlace, pues las innumerables tramas que abre la autora por fin confluyen y se resuelven y, además, la autora opta por no ofrecernos un final edulcorado, sino uno tremendamente realista que nos deja, de todos modos, una sonrisa en la boca…